Love in Concrete Ways
Emergency in Venezuela, 2026
06 July, 2026 – On 24 June 2026, two powerful earthquakes struck northwestern and central Venezuela, leaving behind widespread destruction, loss of life, many injuries and thousands of displaced people. We express our heartfelt solidarity with all Venezuelans and with everyone who has family and friends in the affected regions.
The Economy of Francesco deeply mourns the loss of life and the pain and suffering experienced by the families affected, those who were injured, and all those who are still waiting for news of their loved ones.
At the same time, we have been moved by the many expressions of solidarity, care and fraternity emerging in response to this tragedy. They remind us that, even in moments of profound suffering, hope is sustained through the compassion and commitment of people who choose to stand alongside one another.
Below, we share the testimony of Eveling Sánchez, a member of The Economy of Francesco community and representative in the Foundation’s Assembly, who helps us understand the reality on the ground. She also shares some practical suggestions for those who wish to support the people and communities most affected by this tragedy.
Amar en concreto: Fe y solidaridad entre los escombros

Alrededor de las seis de la tarde del miércoles 24 de junio, feriado en Venezuela, mientras en familia veíamos una película, en el celular de mi madre sonó una alarma muy molesta y ruidosa: “Alerta de sismo”. A los 3 segundos comenzamos a sentirlo y corrimos a resguardarnos cerca de una columna, lejos de ventanas y de cosas que pudieran caerse. Cuando pensamos que ya estaba calmándose, 39 segundos después, arreció.
Pocas cosas pueden servir para describir la dimensión del movimiento; era muy difícil mantenerse en pie. Nos abrazamos. “Sangre de Cristo, protégenos; manto de María, cúbrenos”, exclamamos varias veces. Pensamos, como muchos otros, que moriríamos.
Horas después, nos enteramos de que habían ocurrido dos fuertes movimientos sísmicos, de magnitud 7.2 y 7.5. Este doblete sacudió la franja centro-norte y centro-occidental del país, dejando pérdidas humanas, personas heridas y un escenario de graves daños materiales que aún está siendo evaluado, lo que implica a miles de personas sin hogar.
A medida que pasaba el tiempo, empezamos a ver la devastación que había dejado el doblete sísmico: estado de emergencia en el Distrito Capital y en los estados La Guaira, Falcón, Carabobo, Yaracuy, Aragua, Miranda, Trujillo y Lara, debido a los severos daños registrados en viviendas, edificios, servicios básicos e infraestructuras críticas.
Tristemente, nos enteramos de que nuestro primo y su esposa estaban bajo los escombros del edificio donde vivían en Caracas. Él daba señales de vida y, en la noche de ese día, sacaron a una de sus vecinas con vida; todos estábamos esperanzados y atentos a su rescate. Al día siguiente, cuando llegaron a él, ya había fallecido junto con su esposa.
Al viernes 3 de julio de 2026, a 11 días del doble terremoto, el balance oficial difundido por el Ministerio de Comunicación e Información señala que el suceso dejó 2.645 fallecidos, 12.666 heridos y 6.462 rescatados. Las autoridades también contabilizan 15.050 personas que permanecen sin vivienda. Sin embargo, se espera que esas cifras se incrementen.
Ante esta situación tan dolorosa, he visto que la gente se crece a amar en concreto: unos sirven, unos acompañan y otros mantienen la esperanza. Hay cientos de rescatistas nacionales e internacionales, toneladas de donaciones y miles de voluntarios dando lo mejor de sí por amor al otro.
He visto a gente común sacando animales y personas de los escombros; he visto a voluntarios organizando la recepción de donaciones y la elaboración de comida preparada, así como registrando y organizando en plataformas en línea los datos de personas en hospitales para que luego puedan reunirse con sus seres queridos. También, los motorizados —de los cuales debo reconocer que me quejo por la forma en que normalmente afectan el tráfico— se han organizado y han creado una red de transporte de donaciones para poder llegar a las zonas más afectadas, donde otros medios de transporte no pueden acceder.
También, he visto a otros cuidando a los cuidadores; por ejemplo, atentos al descanso, la comida y la seguridad del personal médico y de los rescatistas. Otros redoblan oraciones y escuchan a aquellos que lo han pasado peor, dando palabras de aliento y consejos para mantener la salud mental.
Como en toda crisis, también existen los que se ensimisman: escuché reportes de personas que querían secuestrar a niños recientemente huérfanos, o que fueron atrapadas robando o saqueando en los edificios que se cayeron. La denuncia oportuna de estos males también es otra forma de hacer mucho bien. Gracias a Dios, han sido pocos los casos.
Siendo una comunidad inspirada por San Francisco de Asís, muchos de ustedes se han acercado a consultarme dos preguntas: «¿Cómo estás?» y «¿Cómo puedo ayudar?». Gracias por tanta buena disponibilidad. Respondiendo a sus preguntas, estoy físicamente bien, como la mayoría de los venezolanos ahora: de duelo, con mucho dolor en el alma porque cada muerte la sentimos como propia, con el corazón arrugadito, ayudando en lo que se puede y con la esperanza bien puesta en el Crucificado, que también es el Resucitado.
Teniendo en cuenta que afrontar este desastre requiere tiempo, atención a la emergencia, estabilización y reconstrucción, agradezco profundamente a quienes, desde el primer momento, se han puesto a disposición para ayudar. En medio de la adversidad, nos dicen que no estamos solos.
Para la canalización de donaciones, recomiendo dos instituciones específicas. La primera es guiada por la comunidad jesuita de Venezuela; conozco a varios de sus integrantes y son personas buenas y responsables. La segunda es Cáritas Venezuela, que hace vida en diferentes parroquias populares en las ciudades más afectadas. Ambas instituciones han estado activas en la ayuda desde el primer momento. A continuación, les comparto los enlaces con la información adicional:
https://unidosenlamision.org/en/emergencia2026/
https://caritasvenezuela.org/donaciones/
Otra forma de ayudar es compartiendo solo información veraz y verificada, separando las opiniones de los hechos, y, finalmente, pero no menos importante, apoyando con sus oraciones continuas y perseverantes.
Muchas gracias por su calidez y cuidado.
Eveling





