Economías que sostienen y reconcilian:
tres miradas desde Costa Rica
¿Qué queda de un encuentro cuando terminan las ponencias, los talleres y las conversaciones compartidas?
El VI Congreso Internacional Economía de Francisco en América Latina y el Caribe, celebrado en Costa Rica bajo el lema Economías que sostienen y reconcilian, reunió distintas generaciones, disciplinas y experiencias en torno a una pregunta común: cómo seguir construyendo una economía con alma, capaz de cuidar la vida, fortalecer las relaciones y responder a los desafíos concretos de nuestros territorios.
Pero un encuentro también puede contarse desde aquello que despierta en quienes lo viven. A continuación, tres jóvenes participantes comparten, desde perspectivas y recorridos distintos, lo que estos días dejaron en ellos.
Un congreso que se convirtió en encuentro fraterno
by Ingrid Ocampo, Costa Rica
Con un sol deslumbrante, como una gran sonrisa de Dios, nos recibió San José, Costa Rica… Los encuentros y reencuentros fueron el ritmo que bailamos en los primeros minutos de este 6to Congreso Internacional de Economía de Francisco Latinoamérica y el Caribe.
La Universidad de Costa Rica nos abría las puertas y nosotros sin imaginar todo el cariño hecho detalles, preparación, grandes e inspiradores expositores, nos disponíamos con gran anhelo de encontrar vías realistas y poderosas para construir una economía con alma desde el sostener y él reconciliar.
La apertura estuvo a cargo de Rita Sacramento Monteiro, directora ejecutiva de la Fundación Economy of Francesco, quien nos recordó la importancia de las economías que ponen la relación en el centro. Economías que conectan y que entienden que para construir una economía con alma no existe un único camino, sino muchos caminos personales que dan vida a este gran momento que ya no es una utopía.
Diversas autoridades de la Universidad de Costa Rica mostraron su claridad y enfoque en las múltiples dimensiones de la economía, pasando por justicia social, dignidad humana, sostenibilidad, familia e incluso espiritualidad.
Llegando las ponencias, tuvimos la valiosa oportunidad de escuchar al profesor Jeffrey Sachs. Él dio una lectura muy completa de América Latina en términos económicos, dejándonos claro que nos encontramos frente a retos importantes que más allá de desmotivarnos o incluso asustarnos, debe recordarnos la lucha y logros de los que hemos sido capaces como región desde nuestra existencia.
Contamos con la grata participación del profesor Lugino Bruni, quien habló con claridad sobre la importancia de seguir trabajando con fuerza y perseverancia por una economía de la esperanza, donde podamos atender las diferentes pobrezas tomando en cuenta a los distintos actores del entorno económico.
Contamos con la participación de actores locales que expusieron proyectos en marcha con alcances claros que son una realidad en el país sede, como lo fueron personeros del Banco Nacional de Costa Rica y un proyecto que conmovió a muchos: El Camino de Costa Rica. Una ruta de 280 km que invita a nacionales y extranjeros a vivir esta ruta como camino de encuentro personal y comunitario con 16 comunidades de Costa Rica, logrando atravesar el país desde el océano Atlántico hasta el océano Pacífico. No fueron pocos los que mostraron interés en realizar este camino (podrán encontrar más información en https://caminodecostarica.org/es/).
Cáritas regional llegó con datos que más allá de números se convertían en esperanza. Nos recordaron la importancia de “buscar dentro”, es decir, encontrar soluciones que nacieran de la misma realidad local. Teniendo como punto de atención lo que está sucediendo dentro de cada país o sector.
Las intervenciones que no pasaron desapercibidas sin duda alguna fueron las de los estudiantes de economía de la Universidad de Costa Rica, quienes movieron nuestras fibras más sensibles como agentes de cambio en la economía. Esto nos recordó la importancia y valor de dar voz a los más jóvenes. Todos, absolutamente todos los participantes coincidieron en la urgencia de llamar a más jóvenes a estos espacios, para que empiecen a ser voz protagónica de los diálogos para la construcción de una economía con alma.
Pasamos al día número dos en el que pasamos directo a la acción con dos talleres valiosísimos:
- «Hacia una economía para ciudades amigables e incluyentes. Repensar trabajo, cuidados, participación y vida digna desde EoF»
- «Proponer el valor desde la Economía de Francisco. El modelo de negocios con visión integral.»
El tiempo se hizo corto, pero salimos con ideas concretas para abordar problemáticas desde una visión más práctica.
Durante el resto del día tuvimos la valiosa oportunidad de escuchar actores con gran experiencia en economía como Sandra Inés Fuentes Martínez (Centro de Pensamiento en Acción de Grupo SAF y Universitat Jaume |), Bernardo Aguilar González (Parlamento Cívico Ambiental), Víctor Genina (Director de Desarrollo Humano Integral Caritas Internationalis), Miguel Ángel Rodríguez Echeverría (Ex presidente de la República de Costa Rica, ex Secretario General de la OEA, Economista, Abogado) u María Antonella Cabral (Economista y Doctora en Relaciones Internacionales, Coordinadora el Centro de Análisis e Investigación en Estudios Internacionales de la Universidad Nacional de Asunción).
Una de las ponencias que marcó el corazón latinoamericano de todos los participantes nos habló sobre rompecabezas y cómo todos los países somos una pieza importante que forman este maravilloso lugar llamado Latinoamérica y el Caribe. Nos llamó a la fraternidad con los países con economías más frágiles, entendiendo que también son pieza y pieza vital.
Cerramos el día con un panel que nos permitió tener un resumen con una visión global, regional y local que nos invitó a cantar juntos en medio de movimientos turbulentos, entendiendo que todos tenemos diferentes tonos y estilos pero que hacemos una melodía hermosa con participación diversa. Nos invitó a tomar acciones desde la calma y conciencia real, entendiendo que es importante pasar a la acción, que lo que hacemos es importante y que impacta más allá de nuestra propia realidad.
Cerramos oficialmente los días en la Universidad de Costa Rica con un abrazo fraterno y con cientos de ideas a reflexionar para que luego pasen a la acción.
Como “cereza en el pastel” el día 3 tuvimos una sesión profunda de grandes ideas y compromisos que seguro marcarán los procesos de los Hubs en la región en un corto plazo. Esta sesión terminó en el bus que nos llevaría a un proyecto impresionante e inspirador por su carácter social y económico en la zona de Frailes de Desamparados. En este lugar, a parte de tomar un delicioso café, fruto de procesos fundamentados en una economía con alma, pudimos recorrer el proyecto Fray Café, entendiendo el proceso desde la semilla del árbol hasta su comercialización.
Finalmente nos despedimos de San José Costa Rica debajo de una lluvia torrencial que nos recordaba el torrente de ideas que cada uno llevamos hacia nuestras realidades. Con esperanza, con energía y sobre todo con fraternidad nos dijimos un “hasta pronto, gracias, gracias, gracias”.
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El encuentro también abrió espacio para quienes se acercaban por primera vez a Economy of Francesco. Más allá de las ideas compartidas, descubrir una comunidad que ya intenta llevarlas a la práctica puede transformar también la manera de mirar el propio camino.

Devolviendo la esperanza a la Juventud
by Emilio Mena, Costa Rica
Llegué al Congreso Internacional de Economía de Francisco: América Latina y Caribe sin saber muy bien qué esperar. Imaginaba que discutiríamos temas económicos y compartiríamos algunas ideas, pero no tenía claro cómo serían esas conversaciones ni hacia dónde nos llevarían. Llevaba curiosidad y ganas de aprender. Al terminar, me encontré con algo que no había anticipado: una esperanza renovada en lo que podemos hacer juntos y en el lugar que, como joven, puedo ocupar en esa tarea.
Las charlas sobre el ambiente y el desarrollo sostenible fueron de las que más me interesaron. Conforme escuchaba, fui reconociendo una preocupación que iba más allá de los temas particulares de cada intervención: cómo construir una economía que cuide la vida y ponga a la persona en el centro. Me alegró descubrir a tantas personas con el deseo sincero de aportar, de hacer las cosas de otra manera y de ponerle “alma” a la economía. Encontrarme con esa voluntad compartida fue, para mí, una de las experiencias más valiosas del Congreso.
Como estudiante de Economía, esta experiencia también me hizo pensar en el sentido de lo que estoy aprendiendo. El PIB, la inflación y otros indicadores son herramientas importantes para comprender nuestra realidad, pero quiero aprender a mirar, junto a esas cifras, la vida cotidiana de las personas. Preguntarme si una familia puede vivir con tranquilidad, si un trabajador recibe un trato digno o si una comunidad tiene oportunidades para salir adelante. El Congreso me recordó que esas preguntas deben acompañar los análisis y las decisiones que algún día nos corresponderá tomar.
Hubo algo especialmente esperanzador en reconocer que estas inquietudes son compartidas. A veces, como jóvenes, podemos sentir que los problemas son demasiado grandes y que nuestra capacidad de actuar es pequeña. Escuchar a otras personas comprometidas con el bien común me ayudó a sentirme parte de un esfuerzo que ya está en marcha y al que también puedo contribuir.
De ahí me llevo una convicción: necesitamos encontrarnos entre generaciones. Las juventudes tenemos preguntas, sensibilidad ante los cambios y deseos de participar; también tenemos mucho que aprender de quienes llevan años trabajando por una sociedad más justa. Me gustaría que pudiéramos construir espacios donde esa relación sea recíproca, donde haya disposición para escuchar y donde las ideas de los jóvenes tengan la posibilidad de convertirse en acciones. Las crisis de nuestro tiempo nos exigen esa colaboración.
Pensé en ello al reflexionar sobre el cambio climático, las transformaciones tecnológicas y la deshumanización de los trabajadores. Me preocupa cómo vamos a responder a estos desafíos y qué prioridades guiarán nuestras decisiones. Quisiera que el avance tecnológico se traduzca en mejores condiciones de vida y que, al hablar de productividad, recordemos que cada trabajador tiene una familia, aspiraciones y límites. Del mismo modo, las conversaciones ambientales me llevaron a pensar en la responsabilidad que tenemos con quienes vivirán las consecuencias de nuestras decisiones, incluso cuando todavía no puedan participar en ellas.
Para mí, todo esto conecta profundamente con la fe cristiana. La búsqueda del bien común, el cuidado de nuestra casa común y el reconocimiento de la dignidad de cada persona ofrecen una orientación para pensar la economía. Encuentro esperanza en poder relacionar esa fe con mi formación y con el trabajo que quiero realizar. Quiero que la preocupación por los demás tenga consecuencias concretas en mi manera de estudiar, de escuchar y de valorar una propuesta económica.
Salgo del Congreso sintiéndome más parte del cambio. Todavía tengo mucho por aprender, pero ahora veo con mayor claridad hacia dónde quisiera dirigir ese aprendizaje: hacia políticas públicas que mejoren la calidad de vida, amplíen oportunidades y atiendan a quienes más lo necesitan. Aspiro a evaluar sus resultados por el bienestar que generan, aun cuando sus beneficios no se reflejen de inmediato en mayores ganancias económicas.
Quizá eso sea lo que esta experiencia me ha devuelto: la confianza en que vale la pena prepararse y comprometerse. Llegué sin saber bien qué esperar y me fui con más preguntas, con entusiasmo y con ganas de aportar. Hoy siento que construir una economía más humana también me corresponde, y que hay muchas personas con quienes puedo hacerlo.
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Esa esperanza se convierte también en preguntas, aprendizajes y nuevas formas de mirar la economía. Para Marianna Quesada Jiménez, su primer encuentro con EoF dejó una invitación muy concreta: atreverse a pensar diferente.
Atreverse a pensar diferente: eso es la Economía de Francisco
by Marianna Quesada Jiménez, Costa Rica
Es trillada la frase “es que los jóvenes siempre quieren cambiar el mundo”, y en nuestras sociedades es pronunciada y entendida con un tono despectivo y peyorativo. Es asociada con una rebeldía y un desprecio por todo lo anterior. Es natural tenerle temor al cambio porque implica salir de una comodidad (que algunas veces puede ser falsa y dañina) hacia algo nuevo e incierto, pero que sea nuevo e incierto no significa que vaya a ser malo… ¿Cuántas veces en nuestra vida lo nuevo e incierto no nos ha traído amistades, oportunidades laborales, nuevos puntos de vista? Puede que nos haya descolocado nuestro mundo, pero nos ha traído experiencias gratificantes y crecimiento personal.
Así, la Economía de Francisco es algo nuevo y que nos puede generar incertidumbre. Pero una vez nos atrevemos a conocer y experimentar la Economía de Francisco, encontramos una mirada diferente que se preocupa por el otro y por todos, una comunidad fraterna que busca responder desde las distintas disciplinas académicas las preguntas que como sociedad nos hacemos.
Eso fue lo que encontré yo, quien nunca había escuchado hablar de Economía de Francisco, estos son los aprendizajes que me llevo de este VI Congreso Internacional Economía de Francisco en América Latina y el Caribe: Economías que sostienen y reconcilian.
- Se puede soñar una economía diferente.
No es una utopía. Se puede hacer el cambio y se está haciendo.
- El éxito de una política pública pasa por escuchar a la comunidad para la cual está destinada esa política.
Tiene que haber una conexión entre el sector (la comunidad) que se integra con las iniciativas económicas o de política pública.
- En las propias comunidades y en cada país existen los elementos y características para un modelo de desarrollo propio.
No sirve copiar y pegar una receta, sino que se requiere la coordinación de distintos actores y en el centro siempre debe estar la propia esencia de ese territorio.
- La sostenibilidad ya no es simplemente algo para promocionar mi producto.
Es una nueva forma de hacer negocios. Se requiere la sostenibilidad de los negocios ante los posibles cambios climáticos que enfrentaremos estos próximos años producto de la contaminación.
- La Economía de Francisco, la economía con alma, entiende que es necesario dejar de ver el ambiente y los recursos naturales desde una lógica extractivista para obtener las materias primas para la producción.
Dentro del modelo de producción debe comprenderse a la casa común como fundamental para la producción. Muchos productos agrícolas, que son de los principales productos de exportación de gran cantidad de países, pueden verse afectados por el cambio climático y su nivel de producción podría disminuir, con lo cual, dependiendo del producto y la interacción del mercado, los ingresos de esos países podrían disminuir. De igual forma, un cambio de temperatura de los mares ya está provocando la muerte de especies, y un cambio aún más drástico solo lo agravaría. La contaminación del aire y de los ríos afecta a todos los tipos de producción.
Todos estos ejemplos nos muestran que el ambiente y los recursos naturales no son simplemente materiales para la producción, son una parte crucial de los procesos productivos. Una afectación en la agricultura, en los mares, en el aire o en los ríos también nos afecta a nosotros como personas, a nuestras actividades productivas, a nuestras economías y a nuestros países.
La inclusión de esta visión de la casa común dentro de la forma de entender el proceso productivo debe encontrar un equilibrio entre los costos (entre ellos los ambientales) que produce la actividad productiva y sus beneficios. Es necesario que la economía tradicional incorpore esto, ya que no es suficiente la visión actual.
- Siempre será importante para nosotros poder explicar, medir y cuantificar cuánto crece una economía, pero debemos ir más allá.
Siempre serán impactantes variables como el PIB, inflación, balanza comercial… Pero debemos alzar la mirada e ir más allá, preguntarnos ¿cuáles son las ganancias de ese crecimiento? ¿Y cuáles son los costos? Y proponernos cuantificarlos y analizarlos.
Probablemente somos de las generaciones que más tiempo ha pasado con su mirada abajo: teléfonos, tabletas, computadoras… Por eso, hoy más que nunca, es importante alzar la mirada y recordar que detrás de ese dato del índice de pobreza, el índice de Gini y las tasas de desempleo que veo en la computadora o el televisor, hay personas reales que sufren. Basta con alzar la mirada para darse cuenta.
- Los distintos sectores sociales estamos llamados a hacer sentir nuestra voz, a ejercer la ciudadanía.
Si bien la iniciativa surge a partir de un foro ambiental para hacer llegar la voz de distintos sectores al Poder Legislativo, esta experiencia también puede servir de inspiración para otros temas y para otras sociedades que busquen desarrollar iniciativas similares. Es crucial reconocer que estos espacios no buscan limitar el conflicto, sino organizarnos en medio del conflicto y buscar acuerdos orientados al bien común. Así, estos foros deben ser heterogéneos para escuchar distintas perspectivas y, a partir de ellas, construir. Es necesario que como sociedad practiquemos y desarrollemos la capacidad de llegar a acuerdos.
La invitación está abierta a escuchar, construir y pensar una economía diferente, pero también unas relaciones más fraternas, menos indiferentes y más cercanas… más humanas.
Hoy más que nunca se hacen latentes las numerosas invitaciones de Jesús a dejar nuestra zona de confort y atrevernos a seguirle, soñar un futuro distinto para nosotros y ayudar al otro (Lucas 10,25-37; Juan 13,1-15; Mateo 19,16-22).
Así que, cuando escuchemos la frase “es que los jóvenes siempre quieren cambiar el mundo”, debemos recordar cómo ya nos decía el Papa Francisco: la juventud no es un tema de edad, es también una actitud del corazón. La juventud no depende solamente de la edad, sino de un corazón abierto a Dios, capaz de amar, servir y salir al encuentro de los demás. Así, esta necesidad de cambiar en el entorno que nos rodea aquello que lastima y divide no es responsabilidad de un solo grupo, sino de todos. Y ese deseo de cambiar no surge de un deseo de llevar la contraria, sino de escuchar al otro, de reconocer aquello que nos duele y nos divide y de atrevernos a construir algo diferente.
¡Alza la mirada! ¡No temas!
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Tres miradas distintas, atravesadas por una misma experiencia: encontrarse, escuchar y descubrir que otra economía no solo puede imaginarse, sino que ya comienza a tomar forma en relaciones, decisiones y acciones concretas.
Desde Costa Rica, el convite sigue abierto: alzar la mirada, encontrarnos con otros y seguir construyendo economías que sostienen y reconcilian.
Sigue conectado
El encuentro continúa más allá del Congreso. Conoce más sobre la Red Latinoamericana de Economía de Francisco y las iniciativas que impulsa en la región.
Y descubre los EoF Hubs, comunidades locales que conectan personas y proyectos de Economy of Francesco en diferentes partes del mundo.
Desde la organización del Congreso
Entre los muchos frutos del VI Congreso Internacional de Economía de Francisco en Latinoamérica y el Caribe se encuentran los lazos fraternos que se reencontraron y los nuevos vínculos que se crearon, así como los aprendizajes y las preguntas que seguirán motivando procesos de transformación.
El Congreso también dejó una certeza: en la región existe el compromiso de seguir trabajando en iniciativas territoriales y académicas que nos ayuden a “practicar una economía diferente”. Por ello, durante el cierre se anunció la creación de un nuevo ecosistema orientado a la formación, la investigación, la articulación y la difusión del conocimiento de la Red Latinoamericana de Economía de Francisco. Su propósito será custodiar la memoria viva, articular a la comunidad regional y fortalecer las iniciativas que encarnan los principios de fraternidad, cuidado y bien común.
Este ecosistema estará alojado en academiaedflatam.org y tendrá entre sus primeros frutos el Observatorio de Economía de Francisco de Latinoamérica y el Caribe, un espacio para reunir y dar visibilidad a los proyectos territoriales desarrollados o en curso por parte de Hubs, investigadores y agentes de cambio de la región.
También contará con un espacio de Comunidad, destinado al registro y articulación de los diferentes actores de la red, entre ellos investigadores, universidades, Hubs, organizaciones, emprendedores, parroquias, ONG y mentores, con el objetivo de favorecer sinergias y nuevas redes de colaboración.
En los próximos meses se compartirá más información con los Hubs para construir juntos este espacio de articulación de una comunidad que aprende, investiga y actúa conjuntamente.
Francisco Chavarría





